Con el procesamiento del maíz, surgen una serie de subproductos derivados de este proceso. Estos subproductos tienen un alto valor debido a las grandes cantidades de proteínas y versatilidad que ofrecen. Uno de estos subproductos es la harina de gluten de maíz. Este subproducto proteico se utiliza comúnmente en piensos para animales y también como fertilizante natural. Como resultado, hace que la dieta animal sea más nutritiva y enriquece el suelo, lo que representa una solución doble para agricultores y productores ganaderos. Gracias a su rico perfil nutricional, favorece el crecimiento robusto de los animales y de los cultivos, satisfaciendo así la demanda de agricultura sostenible que se busca en todo el mundo.